Tercer trimestre de embarazo

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Los cambios son cada día que pasa mas importantes y las molestias aumentan. El sistema reproductor, los pechos, la piel y el aparato urinario son los más afectados.

El sistema reproductor

El útero está llegando a su tamaño máximo invadiendo todo el territorio vecino de tu cuerpo. El grosor de sus paredes disminuye notablemente. La superficie está muy vascularizada y pueden aparecer varices.

El entramado muscular de que está formado empieza a trabajar en una especie de entrenamiento de contracciones para cuando llegue el gran dia. Dichas contracciones suceden de manera muy anárquica, en cuanto a periodicidad , intensidad o duración. Por supuesto, son indoloras y reciben el nombre de Braxton-Hicks.

Unos días antes del inicio del parto, las contracciones se repetirán con mayor frecuencia, aunque todavía irregulares. Ese trabajo muscular del útero sevirá para ir preparando todo.

El cuello uterino se transforma absolutamente los últimos dias antes del parto. El cambio sucede en la posición, consistencia y permeabilidad. Antes del cambio, la posición era en retroversión (hacia atrás), la consistencia dura y la permeabilidad nula (cerrado).
Todo eso en argot profesional es que está “verde”. Los cambios en el cuello uterino son progresivos a un estatus de “madurez”, de estar preparado para permitir el inicio del parto. Cuando llegue a ese punto sus características serán: la posición centrado en el fondo de la vagina, de consistencia muy blanda y permitiendo la entrada de l o 2 dedos del médico o la matrona que realice la exploración vaginal.

La vagina estará muy congestiva en éstas semanas. Los últimos dias puedes tener sensaciones de pinchazos que te resultarán muy molestos. Puede adquirir un color violáceo.

La vulva también resulta afectada por la sobrecarga venosa y puede edematizarse en mayor o menor intensidad.

El pecho, además del incremento de su tamaño, empieza a segregar un fluido amarillento que se llama calostro y que en realidad es la primera leche que tomará tu hijo.

La piel

Continúa bajo los efectos hormonales en su pigmentación, en alguna zona, y también puede sufrir las temidas estrias en el vientre por la gran distensión que soporta , como consecuencia del crecimiento del útero.

El aparato urinario

Se encuentra muy afectado en la vejiga por el aplastamiento que ejerce la cabecita de tu hijo en esa zona. Lo normal es que visites continuamente el baño para hacer un “pis” muy pequeño. La capacidad de la vejiga está tan reducida que con muy pocos centímetros cúbicos de orina sentirás el reflejo de orinar.

También es posible que con motivo de algún esfuerzo sobre la zona (risa, tos…) escapen algunas gotas de orina que no puedas controlar. Con frecuencia se pierde tono en los músculos y esfínteres del suelo de la pelvis por efecto hormonal y sobrecarga.

El aparato cardiovascular

Al final de la gestación lo más relevante es la sobrecarga en la circulación venosa. La aparición de edemas en los pies o varices en las piernas y vulva es muy frecuente.

Cuando termina la gestación los edemas desaparecen porque se regula la circulación. Las varices se reducen.

Las hemorroides puede ser otra de las novedades en tu cuerpo que te darán algunas molestias. Después del parto se reducen mucho.

Es posible que en algún momento, si permaneces acostada en decúbito supino (boca arriba) sientas una sensación de mareo por un descenso brusco de la tensión arterial. Esto sucede porque el peso del útero, en esa posición, aplasta y comprime la vena cava inferior que está detrás de éste.

Además cuando baja la tensión de la madre también lo percibe como desagradable el hijo. Cuando la gestación está muy avanzada, la posición en la cama debe ser sobre un lado, preferentemente el izquierdo.

El aparato respiratorio

Se encuentra al límite de sus posibilidades. El útero ha crecido tanto que con el desplazamiento del diafragma dificulta la respiración produciendo una sensación de fatiga continua. Por otra parte se produce una discreta hiperventilación, es decir un exceso de consumo de oxigeno.

El aparato digestivo

Es otro gran “sufridor” de los cambios gestacionales. Con la compresión visceral de todo el intestino lo habitual es que no escapes al estreñimiento, si no haces esfuerzos dietéticos por evitarlo. Resultará más difícil controlar las molestias de cirrosis (ardores) en el estómago por retención y reflujo gastro esofágico de restos de comida.

El aparato óseo

El crecimiento y peso del útero obliga a la gestante a un cambio en la estática corporal que provoca una modificación importante en la columna vertebral, a nivel de la zona lumbar. Es una posición forzada de la columna y músculos que acarrea molestias a veces severas. Cuando termina la gestación desaparecen dichas molestias.

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